Opinión | El hipismo tiene dolientes

Necesaria una alianza entre el sector
público y privado

Las carreras de caballos y éste noble animal, lo llevamos muy dentro de
la piel desde 1820 cuando se conoció a través de un aviso publicado en
el Correo del Orinoco sobre una carrera entre dos ejemplares (Bargas y
Devereux) organizada por los oficiales ingleses en Angostura.

Esa
valoración cuenta con 196 años donde el caballo forma parte de la
historia de Venezuela. Animal noble, trabajador y ganador de batallas.
Esos
largos años como compañero del hombre, de sus triunfos y derrotas, va
dejando huellas en cada uno de sus trotes y carreras. Si paseamos por la
historia del hipismo en Venezuela, certificamos que es un país hípico
que ha echado raíces en muchos rincones y en donde han crecido familias
junto a este animal hacedor de leyendas. Viajero incansable uniendo
pueblos y distancias.

Cuando le das un pasaje a la historia del
hipismo en Venezuela y vibras con los aportes y empujes en los
hipódromos de Angostura, Maracay, Sarría, Sabana Grande, El Paraíso, La
Rinconada, La Limpia, Valencia, Santa Rita y más allá Paraguaná, entre
otros; todos sus precursores aportaron para la fortaleza de una pasión,
de un deporte empotrado en el venezolano.

La majestuosidad del
Hipódromo La Rinconada era el orgullo de los hípicos venezolanos y una
parada obligatoria para que los turistas vieran su infraestructura,
mientras los caballos galopaban en la pista. Así lo rememoran jinetes y
entrenadores de aquella singular época.

Sin embargo, las apuestas se
iban incrementando por encima del deporte. No hubo un control, y ese
virus penetró en muchas personas honestas que a la postre cayeron sin
piedad. El deporte se fue enfermando hasta el punto que minó la
administración de la actividad.

A principios de los 90, arrancó
parte de la crisis hípica cuando se tuvo que apelar al Fondo de
Inversiones de Venezuela para salvar y privatizar a un hipismo maltrecho
y manoseado por las irregularidades. Allí no pasó nada. Seguían los
aprietos y las burlas contra un hipismo otrora sano y sin putrefacción.

Tras
la llegada del Presidente Hugo Chávez, ordenó la liquidación del INH,
exactamente el 25 de octubre de 1999.  Al menos nueve directores han
pasado por la dirección del INH en 16 años de un Decreto 422 que no ha
sido cumplido tras la firma de Chávez. La Contraloría General de la
República publicó un informe en 2010 con severas observaciones sobre la
liquidación del INH.

En medio de este panorama, donde el caballo
sigue sacando su garra con todo y los tropiezos, pedimos al Gobierno del
presidente Nicolás Maduro que extienda su mano para que definitivamente
se rescate y salve el hipismo.

Necesaria una alianza entre el sector
público y privado para salir adelante, purificar el ingreso de las
apuestas y cambiar las reglas de juego con un nuevo Reglamento Nacional
de Carreras. Llamar a la conciencia y la honestidad para que el caballo
vuelva a sonreír.


Antonio José Medina
Revista Mundo Hípico
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