Síndrome de fatiga y sobreesfuerzo en caballos

Además de claudicaciones, lesiones musculares, tendinosas y un sinfín
de problemas causados por el exceso de ejercicio, también tenemos a la
fatiga y el sobreesfuerzo. En el caballo,
estas van de la mano de una serie de enfermedades que tienen especial
importancia en aquellos équidos que participan en competiciones de alto
rendimiento y pruebas de larga distancia como el endurance o raid,
carreras, polo e inclusive los toros coleados deporte nacional de
Venezuela. Este síndrome puede afectar a ejemplares con una pobre forma
física luego de cortas rutas, excursiones o cabalgatas, con graves
consecuencias que pueden llegar a causar la muerte.

 Para nadie es
un secreto que un atleta de élite debe tener óptimas condiciones físicas
o estar “en buena forma”. Solo aquellos caballos que posean condiciones
óptimas alcanzarán el éxito en la competición, de igual manera aquellos
que se encuentra “en mala forma” además de abrazar el fracaso son
propensos a lesiones y enfermedades derivadas del esfuerzo.
Ahora bien, un caballo
con buenas condiciones físicas es aquel en el que sus sistemas
(muscular, cardiovascular, etc.) han sido desarrollados para un óptimo
desempeño durante el esfuerzo sin que otros sistemas se vean
descompensados. Esta condición física se logra mediante el correcto
entrenamiento previo adaptado a cada disciplina ecuestre.
Desde el punto de vista fisiológico, durante el ejercicio se producen
una serie de variaciones en el funcionamiento del organismo con el fin
de obtener el máximo rendimiento. Estas variaciones consisten en la
disminución de actividades que no son necesarias durante el ejercicio
como la ralentización del sistema digestivo y riñones, disminuyendo así
temporalmente su irrigación; por otro lado, ocurre el estimulo de
aquellos sistemas relacionados directamente con la producción de energía
y movimiento, aumentando así su irrigación  (corazón, pulmones y
musculatura principalmente). En los ejemplares con buenas condiciones
físicas estos cambios funcionan eficazmente y tienen la capacidad de ser
revertidos rápidamente volviendo al estado previo al ejercicio sin
complicaciones. Sin embargo, en aquellos animales que no posean un
entrenamiento adecuado previo o se rompa el equilibrio entre el
rendimiento deportivo y el resto de funciones corporales, traerán como
consecuencia efectos negativos para su salud.
La energía necesaria
para el movimiento de los músculos se obtiene en un principio de la
glucosa en sangre (glicemia). Al mismo tiempo el organismo se está
preparando para utilizar otras fuentes de energía en el caso de agotarse
la glucosa sanguínea, como sucede al ejercerse un esfuerzo físico.
Estas reservas energéticas se encuentran en las fibras musculares en
forma de glucógeno y al disociarse se presentan en forma de glucosa y,
de igual forma pero en menor medida, se absorbe la glucosa de los
depósitos de grasa en el tejido adiposo. Otra fuente de energía
importante es la glucosa obtenida de los alimentos suministrados en
aquellas competencias de varios días que son ricos en azúcares como el
forraje fresco, zanahorias o remolacha, entre otros.
Al agotarse
la capacidad del organismo para el suministro de energía a los músculos
es cuando aparece la fatiga y, por consiguiente, el fracaso en la
competición.
Consecuencias del ejercicio excesivo: deshidratación y rabdomiolisis
Los
caballos poseen una temperatura corporal que va desde 37,5 a 38,5 ºC;
durante el ejercicio se produce calor debido a las contracciones
musculares y esto conlleva a una hipertermia (aumento de la temperatura
corporal) que puede llegar a los 39,5 ºC. En el caballo
la termorregulación es llevada a cabo en su mayoría por la sudoración e
hiperventilación. Por consiguiente, durante un ejercicio medio un caballo
puede llegar a perder hasta 20 litros de sudor por hora y con ejercicio
intenso puede llegar a 50 litros. Una pérdida tan grande de líquidos
produce deshidratación, que trae consecuencias negativas para el
organismo entre las que pueden estar laminitis, fallo renal o cólico,
entre otras. Aunado a esto, el sudor posee gran cantidad de electrolitos
(Na, K, Cl, y Ca principalmente), sustancias esenciales para diferentes
funciones en el organismo. La pérdida excesiva de electrolitos da lugar
a una gran variedad de síntomas que son compensados con preparados
comerciales específicos.
 Aparte de la deshidratación existen otras urgencias graves
relacionadas con el sobreesfuerzo, como el agotamiento y una enfermedad
de origen metabólico llamada rabdomiolisis. Estas urgencias suelen tener
causas similares pero una manifestación diversa. Los síntomas llegan a
ser advertidos por los jinetes cuando el caballo
ha sobrepasado su límite: cansancio, letargia, ausencia de sed o
apetito, intranquilidad, marcha rígida, mioclonías, mialgia a la
palpación, mucosas congestivas o cianóticas, síntomas de cólico y
mioglobinuria, entre otros. Estos síntomas se evidencia durante el
ejercicio o poco después.
La rabdomiolisis también conocida como
enfermedad del lunes por la mañana, azoturia, mioglobinuria paralítica,
síndrome del agarrotamiento y tying up, consiste en la
disolución del musculo esquelético por efecto del ejercicio. A pesar de
que esta enfermedad es bien reconocida por jinetes y propietarios desde
principios del siglo pasado aún no se conoce su etiología directa.
Al
examen físico del paciente se encuentra taquicardia acompañada de
arritmias, pulso débil, mucosas congestivas o cianóticas, hipertermia
superior a 40 ºC, disminución de la motilidad intestinal, síntomas de
cólico, dolor en los miembros. El examen sanguíneo revelará
deshidratación, hipoglucemia, daño muscular y renal.
Cambios fisiológicos Cambios patológicos
Taquicardia, taquipnea, aumento de la presión arterial Taquicardia grave, arritmias, fallo cardiorrespiratorio, colapso
Hiperglucemia Hipoglucemia y agotamiento de las reservas energéticas
Ligera disminución de la motilidad intestinal y de la filtración renal Cólico, fallo renal
Aumento de la fuerza de contracción muscular Rabdomiolisis, miositis
Tabla 1. Cambios producidos como respuesta al ejercicio. (Fuente: propia)
Cómo evitar las consecuencias del sobreesfuerzo y la fatiga
Para prevenir la aparición del sobreesfuerzo y la fatiga hay que:
  • Evitar ejercicios prolongados o intensos tras varios días de inactividad.
  • Adecuar el tipo, duración e intensidad del ejercicio a la condición física, edad y raza, entre otros.
  • Tener
    en cuenta las condiciones que aceleran el agotamiento como el estrés
    (caballos inexpertos, largos viajes en transporte…), temperatura
    ambiental, terreno donde se realiza el ejercicio por el mayor esfuerzo
    muscular.
  • Compensar la pérdida de líquido por el sudor con
    administración de electrolitos, ya que estos aumentan la sed y por
    consiguiente el consumo de agua por el equino.
  • Refrescar al caballo disminuye la pérdida de líquido por el sudor.
Conocer
o estar alerta de los síntomas del sobreesfuerzo es la mejor opción, ya
que es mejor retirar un ejemplar a tiempo y regresar a casa con un caballo
cansado y no con uno lesionado o enfermo e incluso puede no regresar a
casa. Es, por lo tanto, responsabilidad de los jinetes asegurar que su
remonta este siempre en óptimas condiciones y retirarlos antes de los
primeros síntomas de sobreesfuerzo.
Leonardo Rivero Tec. Med. Cs. Agrícolas. Estudiante FCV UNEFM
Tel.: +58 0424 650 16 63

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