Opinión | La industria hípica hace falta

Por Antonio José Medina.

La pandemia del Covid-19 ha estremecido la economía de muchos países y a su vez, innumerables industrias. En este caso la hípica mundial ha sido golpeada por el cierre de los hipódromos y el frenazo de los ingresos de miles de familias que dependen de las carreras de caballos.

Ya en Venezuela cumplimos 10 semanas sin el deporte hípico. Indudablemente que esta pandemia es muy grave, pero el pueblo venezolano ha cumplido con el confinamiento. Sin embargo, en lo que a la hípica se refiere, hemos recibido innumerables preocupaciones de los gremios que hacen vida dentro de la actividad y hasta el mismo trabajador informal que depende del hipismo. Todos estamos preocupados y golpeados.

El hipismo es una de las industria de mayor potencia en Venezuela. Al menos 200 mil familias dependen directa e indirectamente del deporte hípico. Desde el caballerizo, trabajadores de los haras etc; han formado a sus familias gracias a que genera empleos por excelencia.

Hacen faltan las carreras para reactivar este gran motor. Entiendo que no es nada fácil con la cuarentena extendida por un mes. Pero, sugiero que tanto el Gobierno, INH, gremios y las empresas estrechamente ligadas con el desarrollo de las carreras, evalúen en una mesa la posible reapertura sin público; pero cumpliendo estrictas medidas sanitarias.

Pueden revisar las acciones llevadas a cabo por otros hipódromos en el ámbito mundial con la disputa de las carreras sin público. Igualmente, el tema de la plataforma tecnológica porque el hipódromo depende de las jugadas.

Hay mucha inquietud en los propietarios de los purasangres tanto de los hipódromos de La Rinconada y Valencia que suelen cancelar una pensión global y superior a los 300 dólares mensuales.

Quiero hacer mención especial a los caballerizos, capataces, serenos, médicos veterinarios, personal del INH, entrenadores, jinetes, galopadores, herreros, empresas de alimentos, criadores, personal de los haras, transportistas que suministran alimentos y virutas para las camas de los caballos etc. Todos, son héroes que, a pesar de la pandemia, no han parado de trabajar honestamente y con ahínco por nuestra hípica.

Esta industria vale oro, es el claro ejemplo del esfuerzo y sudor de muchos trabajadores.

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