Gabriel Barrios lanza piropos, canta y triunfa sobre los ejemplares

Por Antonio José Medina.

Gabriel Barrios se ganó los méritos como el Mejor Jinete Traqueador de 2019 en el Hipódromo La Rinconada, tras galopar a los grandes caballos como Gran Omero, Jorge Zeta y el importado Tap Daddy, entre otros.

Vamos a conocer su historia de este pintoresco personaje que le da vida a los días de traqueos en el máximo óvalo de Venezuela.

Cuenta con 37 años. Nació en Barcelona, Estado Anzoátegui. Fue jinete. Sus primeros pasos fueron a finales de los 90 en el Hipódromo de Ciudad Bolívar donde ganó 50 carreras. Allí pasó a Valencia con al menos 14 primeros en tres años.

Pero, Gabriel admitió haber tenido problemas con el peso y dejó colar esta anécdota. “Recuerdo que tenía dos noches sin comer y me vine a Caracas a montar con una hambrazón. Entonces, pagué los cinco puestos de una camioneta que la llamaban la recoge loco. Allí me acosté hasta llegar a la capital”, contó.

Hoy tiene 17 años bregando como jinete traqueador y en el paddock descubierto en La Rinconada en los días de carreras. Es muy jocoso en los traqueos. Algunas de las chicas que trabajan en el hipódromo pasan por su mirada y no duda en lanzarles piropos justo cuando lleva al caballo caminando por la pista y pegado a la baranda exterior. Y algunas veces con recitales que les saca sonrisas y hasta carcajadas. Canta a granel con buen humor y su expresión diaria que se identifica: el papá de los pollitos.

“Tengo que agradecerle al entrenador Ricardo D’Angelo quien me terminó de enseñar y perfeccionar el vareo (ejercicio) para la distancias de aliento. Gracias a Dios en los últimos 4 años he tenido mucho éxito y especialmente en 2019, gracias a Dios”, expresó.

Gabriel Barrios ha trabajado fuerte. Disfruta de su carro y de los estados de WhatsApp que evidencia su ánimo y superación. Cuando asume su trabajo en el paddock descubierto de La Rinconada en la organización de las carreras y el desfile de los ejemplares; se concentra, sujeta el radio transmisor con la mano derecha y se enrolla la revista hípica en uno de los bolsillos traseros. Cumple a cabalidad su función en el INH. Todo serio.

Sus amigos lo llaman “Michael Jordan” y así transcurre su día laboral en La Rinconada: lleno de cantos, piropos, esfuerzos, responsabilidad y profesionalismo para seguir destacando en su profesión.

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