Conozca la vida de Bob Baffert, entrenador de American Pharoah

Baffert buscará conquistar la Triple Corona con American Pharoah (AP)

  Arcadia, California— Bob Baffert llegó de súbito a las carreras de
caballos purasangre haciendo mucho ruido en el sur californiano. Con
sombrero y botas de vaquero, ya había conquistado el mundo de los
caballos de cuarto de milla y estaba listo para tener en la mira las
sumas de dinero y el prestigio mayores que representaba entrenar
purasangres criados como reyes.

No pasó mucho tiempo para que acumulara 11 victorias en carreras de la
Triple Corona –dos menos que el líder D. Wayne Lukas–, despidiéndose de
su sombrerote pero conservando las botas.
El rápido éxito de Baffert incomodó a entrenadores rivales en un
negocio repleto de envidia. Pero después de un ataque cardiaco y el
deceso de familiares cercanos, a sus 62 años Baffert por fin está al
nivel de la prematura cabellera de canas que por años lo ha
caracterizado.
“Cuando uno empieza, tiene ganas y es ambicioso. La ambición puede
darle a uno una ventaja que a la gente no le gusta”, dijo Baffert, quien
buscará la primera Triple Corona desde 1978 el próximo sábado con
American Pharoah en el Belmont Stakes. “Hoy todavía tengo ganas, pero no
soy ambicioso al grado de ser más fácil de tratar”.
Al principio, Baffert alcanzó la plenitud bajo los reflectores. Era
rápido para hacer comentarios e impertinente en su actitud. Ganar dos
veces consecutivas el Derby de Kentucky con caballos que tenían
probabilidades de llevarse la Triple Corona en 1997 y 1998 llama la
atención. En el 2002 Baffert ganó un tercer Derby antes de que War
Emblem tropezara al salir del arrancadero en el Belmont y no lograra la
Triple.
“Yo me sentía muy listo”, dijo.
Entonces la vida le dio una patada en el trasero a Baffert. Su madre
falleció en el 2011, mientras que al año siguiente él sobrevivió a un
ataque cardiaco en Dubai y la muerte de su padre en un lapso de seis
meses. Luego, siete caballos de su cuadra actualmente cerrada Hollywood
Park murieron por razones no concluyentes.
El ataque al corazón dio paso a cambios en la dieta y el estilo de vida
(quedaron fuera las hamburguesas con queso y llegó el pollo), pero
perder a sus padres le cambió la vida. Durante las entrevistas para
televisión, se dirigía a ellos que lo veían desde su casa en Nogales,
Arizona, metiendo a su hijo Bode a la toma para que Ellie pudiera ver a
su nieto pequeño.
“Ahora ya no hay nadie allá”, dijo, sentado junto a la pista durante una tranquila mañana en Santa Anita.
Bill padre amaba los caballos y las carreras, pero con siete hijos
debía atender su rancho. Apodado “el Jefe”, interesó a Bob en el
deporte, y su hijo siguió a partir de ahí, empezando como jinete en el
fanfarrón mundo de los caballos de cuarto de milla, donde se
acostumbraban las pickups y los grandes sombreros vaqueros.
Baffert tiene la esperanza de seguir otros 10 años en las carreras,
pero sólo si puede continuar compitiendo con los mejores caballos al
nivel más alto. Está preparado para cualquier resultado en el Belmont,
sintiéndose aún incrédulo por tener otra oportunidad en la cumbre del
deporte.
Crédito:
Agencia AP
Viernes 29 Mayo 2015
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